La Ciudad se renueva. Llueve, en las mañanas -si no hay nubes- se pueden apreciar los volcanes. Llueve y el aire se aprecia mas limpio. Un poco, cuando menos.
Pero la lluvia es también un buen pretexto para provocar el tráfico. Las personas van estresadas, y no hace falta decirlo, hacen hasta lo imposible para no dejarte pasar. No entiendo porque nadie se toma el tiempo de encender un cigarro, relajarse, escuchar música y observar las gotas de agua estrellarse en el parabrisas.
No, como siempre, es a ver quien gana. Como en los postes de luz, carteles sobre carteles políticos. Debería existir una ley que obligue a los partidos a retirar su propaganda con el mismo ánimo con el que tapizan bardas y puentes peatonales.
Pero la Ciudad ya se respira diferente, sin comerciales en el radio y en la televisión cada cinco minutos. Con el granizo de hoy cubriendo los camellones.
miércoles, 1 de julio de 2009
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