2:00 am. Los meseros dan 5 minutos más para que la gente pida bebidas antes de cerrar barra. 2:05 am. Todas las mesas de alrededor tienen una botella nueva, a pesar de la escasa hora que le queda a la noche. 2:30 am. Prenden las luces, apagan la música, la gente bebe rápido para no dejar ni una gota. 3:00 am. Desalojan -literalmente- el antro. La gente está en la calle, sigue gritando, bailando. Más de un pleito de borrachos tiene lugar. Las calles se congestionan con la salida de tantos autos que esquivan a la congregación de personas que ocupan uno, dos carriles. Cuando pasa algo en la Ciudad y en el país en general, se destapa la frase "ahogado el niño tapan el pozo". Solo hay un gran problema, los delegados, los diputados y demás personajes no entienden de política pública, de protección civil, de prevención, creen que prohibir, limitar e imponer ideas anacrónicas es el medio para evitar ciertas situaciones. Lo único que logran es callar a los escandalosos medios, que viven de hacer tormentas en vasos de agua. Pero lo que buscan evitar va a suceder no importa el horario. Que será mejor, que la gente que gusta de la fiesta de noche distribuya su consumo de alcohol y su salida de los antros durante varias horas, o que aceleren el ritmo y beban en un par de horas lo que beberían en unas 5 o 6, además de congestionar banquetas y avenidas en un solo momento? La respuesta es evidente, pero quienes deciden en esta Ciudad parecen haber tomado una sesión de hipnosis para eliminar cualquier resabio de criterio que pueda existir en sus razonamientos, o bien, uno de los requisitos que les exigen los partidos a sus nuevos candidatos es una incapacidad mental avanzada. Como sea, y como siempre, los ciudadanos buscan la manera de llevar ideas coherentes a la regulación de nuestras vidas, y para estos eventos se están reuniendo varios jóvenes bajo el nombre vivenochedf (si les interesa, así los encuentran en Facebook o Twitter) que, conscientes de los peligros en la Ciudad, proponen centrarse en lo realmente importante: seguridad, regulación a los taxis para evitar abusos, continuar con el alcoholímetro, que no es mala idea, pero vigilarlo en virtud de las quejas que se han presentado del mismo. Hay muchas personas responsables a las que les gusta disrutar de la belleza y diversión de la noche en la Ciudad.
martes, 2 de marzo de 2010
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