sábado, 30 de mayo de 2009

Carménère y las luces de la noche

Termina una semana mas, enmarcada por el insufrible tráfico del viernes de quincena. Fue una semana difícil por diversas circunstancias que no tiene caso mencionar. Desde la mañana estaba dispuesto a consentirme con una buena cena y una aún mejor copa de vino.
¿Han visitado el Centro de noche? Hay que reconocerlo. Un acierto de Ebrard fue liberar las calles de vendedores ambulantes, y aunado a las remodelaciones que se han hecho, han pulido una bella zona que se encontraba tapizada de informalidad.
Hay incluso policías en cada esquina. Extrañamente, te sientes seguro y con libertad de caminar unas cuantas cuadras. Al llegar a uno de esos pequeños restaurantes que algún amigo te recomendó (y si tu amigo está "algo repuesto", definitivamente confías en él), comienzas a alejarte del estrés.
Es uno de esos lugares donde todo el personal es amable, te hacen sentir literalmente como en tu casa. Al observar la carta de vinos, saltó a mi vista una botella de tinto chileno, variedad Carménère, del cual había leído algo en esas revistas ya viejas de los consultorios médicos.
Es una variedad que se creía extinta al haber sido atacada por una plaga aproximadamente hace un siglo. Hacia finales del siglo pasado (es decir, en los recientes noventas), se descubrieron en Chile algunas cepas de esta variedad, escondidas en los cultivos del Merlot. Fue, según narraban, un gran descubrimiento, ya que es un vino con gran capacidad de maridaje, afrutado, colorido y un poco mas suave que el Merlot. Perfecta armonía con un corte término medio, y con la noche que invita a no dormir.
Al salir del restaurante, y con ánimos de seguir gozando la obertura al descanso del fin de semana, di un par de vueltas por las calles del Centro Histórico.
Es indescriptible la belleza del Zócalo alumbrado solo para recibirte. Generalmente son panoramas inmersos en lo cotidiano, por lo que ni siquiera existe la iniciativa de detenerse un segundo a contemplarlo. Pero vale la pena, el Palacio Nacional, a un lado del Templo Mayor, de la Catedral, de la Bandera ondeando en su esplendor, es un cuadro digno de fotografiarse.
Saliendo del Centro, y con el ánimo estético encendido, recorrí Paseo de la Reforma desde Avenida Juárez hasta el cruce con Periférico. El Ángel, la Diana Cazadora, los edificios antiguos y los recién construídos. Luces que nos alumbran cada noche, pero que no nos molestamos en apreciar porque nuestra mente está ocupada por preocupaciones y cansancio.
Satisfecho por lo que el último viernes de este mes me regaló, me dirigí hacia mi casa. A solo unas cuadras de llegar me pregunté, ¿el alcoholímetro que está delante, tolerará media botella de vino? Por suerte no me detuve -detuvieron- para averiguarlo.
Buen fin de semana...

sábado, 23 de mayo de 2009

Vivo en la Ciudad de México

Vivo entre automóviles. Vivo con el tráfico de la mañana, de la tarde y de la noche. Hoy vivo asfixiado por campañas electorales en postes y puentes peatonales, en radio y televisión, incluso ahora, también en internet.
Vivo respirando el aire que otros tantos miles. Vivo en la fugacidad de rostros, en los momentos brevísimos de intercambio de miradas, en una filosofía del "yo" donde ganar el paso aventando el automóvil o colarse en la fila del banco parece ser la mayor satisfacción para muchos.
Vivo en una Ciudad donde el desahogo de la rutina de oficina parece darse en esos esporádicos momentos. Las ondas oscilatorias y trepidatorias nos hace recordar lo vulnerables que somos. Todos nos encontramos en la calle, nos reconfortamos con otro tipo de miradas, nos conmovemos con las personas que lloran, tal vez con el recuerdo no grato de aquel sismo de 1985, cuando yo dormía aún en cuna.
Puedes enterarte de la magnitud y del epicentro en un par de minutos. En las redes sociales te informas aun antes que en las páginas de los medios noticiosos. Vivimos en una globalización donde todos -hasta yo-, escriben y opinan, esperando que las palabras no se queden escondidas, sino que lleguen a mas personas, tratando de ser no solo uno mas.
Vivo en la Ciudad de México. Tan bella, tan ecléctica, tan llena de problemas y de soluciones que nadie encuentra.
Y sin embargo, me encanta vivir aquí.

jueves, 21 de mayo de 2009

Chao Benedetti

Me gusta escribir, lo hago desde hace tiempo. Me gusta la poesía, tengo ya una buena colección de creaciones propias, pero jamás me he atrevido a compartirla con el mundo, a lo sumo, he entregado las palabras que han nacido a la persona que las ha provocado.
Seguro ninguna editorial me publicaría, realmente no es lo que busco, sino la satisfacción personal de versar mis pensamientos. A veces con rimas, otras tantas con prosa desaliñada, pero cada uno de esos poemas guarda una historia y un significado.
Hace unos días murió mi maestro. El no me conoció, no supo de mi existencia, pero vaya que me enseñó. Sus poemas hablan, gritan en ocasiones, te hacen reír y te acompañan a llorar cuando lo necesitas. Se que mi "estilo" lo tomé, inconscientemente, de él.
Que yo recuerde, nunca me había dolido la muerte de alguien "famoso", de alguien con quien no tuve un trato de persona a persona. Pero hoy, la muerte de Mario Benedetti me duele. Sin embargo, aun está conmigo, con nosotros. Tengo sus libros, tengo en la memoria mis poemas favoritos, y él trascenderá sin lugar a duda.
Y me despido con unos versos de "Credo".


"...vos sabés
en esta excursión a la muerte que es la vida
me siento bien acompañado
me siento casi con respuestas
cuando puedo imaginar que allá
lejos
quizá creas en mi credo antes de dormirte
o te cruces conmigo en los pasillos del sueño...".

miércoles, 6 de mayo de 2009

De regreso a la normalidad???

Una semana estuvo la Ciudad prácticamente parada. Se informa sobre pérdidas millonarias, principalmente en los sectores turístico y restaurantero.

La gente ya casi no usa cubrebocas, aun cuando la nueva alerta sanitaria se mantiene en naranja, lo que sea que eso signifique. En unas horas, comercios, oficinas y restaurantes regresarán a las actividades cotidianas, independientemente de que muchos reanudaron sus actividades desde el día lunes.

Se habla ahora de una epidemia controlada. En internet corre el rumor de una cortina de humo. Las autoridades dicen que ya no han habido mas muertes, pero si nuevos casos.

Diversas reglas deberán acatarse para el funcionamiento de los restaurantes hasta que se regularice la situación al 100%. Los cines seguirán cerrados, seguiré esperando el estreno de "Wolverine".

La paranoia de la población al parecer ha disminuido, no así la de los países que imponen restricciones a México, desde cuarentenas hasta la prohibición tan sonada del desarrollo de partidos donde jueguen equipos mexicanos.

El domingo fui por comida para llevar, la cola era impresionante. El lunes, lo mismo. Creo que todos necesitamos retomar ya nuestro ritmo de vida.

En las "redes sociales" de internet, se lee el ansia por regresar a clases, al trabajo. No es lo mismo una semana sin obligaciones, que una semana sin absolutamente nada que hacer. El ocio es extremo. Además, creo que no será lo mismo retomar el trabajo ahora, que retomarlo como si volvieramos de un periódo de vacaciones. Si el mes anterior fue prácticamente un mes perdido, no se que pasará ahora. Espero que podamos retomar todo con velocidad.

Espero que realmente podamos retomar la vida en la Ciudad de México a la que estamos acostumbrados. Tráfico, caos, contaminación... pero eso si, trabajando y siendo productivos. Cada quien deberá ahora esforzarse por salir adelante y sacar adelante la parte que esté en sus manos. Como mexicanos, como habitantes de esta Ciudad, debemos apoyanos mutuamente.

Retomaré mis actividades y mi tapabocas, por aquello de las dudas. El lavarme las manos y usar alcohol en gel ya se volvió una coducta obsesiva. Mañana veremos como se desarrolla el día.

Mañana, a despertarse temprano otra vez.