jueves, 21 de mayo de 2009

Chao Benedetti

Me gusta escribir, lo hago desde hace tiempo. Me gusta la poesía, tengo ya una buena colección de creaciones propias, pero jamás me he atrevido a compartirla con el mundo, a lo sumo, he entregado las palabras que han nacido a la persona que las ha provocado.
Seguro ninguna editorial me publicaría, realmente no es lo que busco, sino la satisfacción personal de versar mis pensamientos. A veces con rimas, otras tantas con prosa desaliñada, pero cada uno de esos poemas guarda una historia y un significado.
Hace unos días murió mi maestro. El no me conoció, no supo de mi existencia, pero vaya que me enseñó. Sus poemas hablan, gritan en ocasiones, te hacen reír y te acompañan a llorar cuando lo necesitas. Se que mi "estilo" lo tomé, inconscientemente, de él.
Que yo recuerde, nunca me había dolido la muerte de alguien "famoso", de alguien con quien no tuve un trato de persona a persona. Pero hoy, la muerte de Mario Benedetti me duele. Sin embargo, aun está conmigo, con nosotros. Tengo sus libros, tengo en la memoria mis poemas favoritos, y él trascenderá sin lugar a duda.
Y me despido con unos versos de "Credo".


"...vos sabés
en esta excursión a la muerte que es la vida
me siento bien acompañado
me siento casi con respuestas
cuando puedo imaginar que allá
lejos
quizá creas en mi credo antes de dormirte
o te cruces conmigo en los pasillos del sueño...".

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