Vivo entre automóviles. Vivo con el tráfico de la mañana, de la tarde y de la noche. Hoy vivo asfixiado por campañas electorales en postes y puentes peatonales, en radio y televisión, incluso ahora, también en internet.
Vivo respirando el aire que otros tantos miles. Vivo en la fugacidad de rostros, en los momentos brevísimos de intercambio de miradas, en una filosofía del "yo" donde ganar el paso aventando el automóvil o colarse en la fila del banco parece ser la mayor satisfacción para muchos.
Vivo en una Ciudad donde el desahogo de la rutina de oficina parece darse en esos esporádicos momentos. Las ondas oscilatorias y trepidatorias nos hace recordar lo vulnerables que somos. Todos nos encontramos en la calle, nos reconfortamos con otro tipo de miradas, nos conmovemos con las personas que lloran, tal vez con el recuerdo no grato de aquel sismo de 1985, cuando yo dormía aún en cuna.
Puedes enterarte de la magnitud y del epicentro en un par de minutos. En las redes sociales te informas aun antes que en las páginas de los medios noticiosos. Vivimos en una globalización donde todos -hasta yo-, escriben y opinan, esperando que las palabras no se queden escondidas, sino que lleguen a mas personas, tratando de ser no solo uno mas.
Vivo en la Ciudad de México. Tan bella, tan ecléctica, tan llena de problemas y de soluciones que nadie encuentra.
Y sin embargo, me encanta vivir aquí.
Entre tanta masa y tanto movimiento, es triste percatarse lo aislados que estamos...
ResponderEliminarEn nuestros micromundos del automovil, del cubiculo de trabajo, del asiento en el metro o en nuestro reproductor mp3, dentro, muy dentro, aún se vislumbra un ser humano...
Felicidades por tu blog.
a pesar de toodooo... también tengo que reconocer que me gusta vivir aquí... en mi ciudad....
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